¿Latinoamérica utópica? Es probable.

Por Melanie PatriciaGonzález Pérez 

Me he vuelto muy intolerante con las ideologías. Pertenezco a una generación de grandes sueños, de utopías de sociedades perfectas, y lo que ha ocurrido es que ha habido mucha sangre. He observado a gente de mi generación que tenía grandes esperanzas y ahora la veo muy rezagada respecto a sus expectativas. Ya no creo en esos sueños perfectos y maravillosos.                                                                                                  Doris Lessing

images-8.jpegCuando hablamos de utopía cada individuo crea en su imaginación un lugar, un espacio y un centro perfecto, pero, perfecto ¿Para quién? Para quien lo está pensando o para unos cuantos o tal vez simplemente para alguien que lo vivirá en un futuro que de hecho, es incierto y que definitivamente no veremos, porque la utopía es creer en un futuro diferente, tanto en una sociedad como ambiente diferentes, y que, de llegar a concretarse, no sabemos en cuanto tiempo se establezca, pero sabemos que debe ser distinto a lo que vivimos porque eso busca la utopía ya que nada es perfecto, mucho menos el presente, y aunque sabiendo que hay niveles de imperfección, la mayoría de las veces desembocan en caos.

Pensar en utopía como un plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación –según la definición de la RAE- no quiere decir que sea imposible de hacerse ni que el sólo pensar en ello altere al mundo como lo conocemos, pero si bien es cierto que a lo largo de la historia, han existido hombres y grupos que creen que pueden realizar lo irrealizable, los resultados no siempre fueron los esperados. Lo que este libro nos muestra poniendo como ejemplo a Latinoamérica, enfatizando tanto el descubrimiento de América como su conquista.

Cada cabeza es un mundo y querer uniformar a cientos de ellas, es una tarea ya en esencia utópica porque cada persona piensa, siente y razona de distinta manera, siendo que, lo que puede ser considerado bueno para uno puede ser la pesadilla de otro y si sumamos que somos millones y millones de personas en el mundo con formas de vida y de pensamientos diversos y arraigados, ¿Cuánto trabajo nos costaría?.

Desde el descubrimiento de América, sobre todo los europeos, vieron en ella un espacio para reacomodar sus vidas, espacio nuevo, como un lienzo en blanco, en donde pretendían sacar el mayor provecho y crecer territorialmente evitando errores del pasado, era un nuevo comienzo. Hasta que se dieron cuenta que esas tierras estaban habitadas por seres parecidos pero que a simple vista lucían un poco menos desarrollados, eran diferentes en sus rasgos, color, lenguaje, costumbres y sobre todo, en la ideología que tenían y en su forma de vida.

Unknown-7.jpegTodo el occidente quedó sorprendido con lo que se encontró pues las teorías de la Tierra cuadrada quedaron obsoletas, ya que habían representado un obstáculo para los viajes que se habían realizado con anterioridad, comenzaron las expediciones guiadas –más que nada- por la curiosidad de saber qué había más allá, tierras desconocidas, personas extrañas e incluso flora y fauna nunca antes vista.

La historia la sabemos, pero analizando la realidad, la América esperada ciertamente nunca existió, quizá por el conflicto de intereses entre los conquistadores o descubridores poderosos guiados, por ejemplo, por la corona española, quizá porque al final saquearon las tierras para después explotar a sus nativos y posteriormente abandonarlas, pero a lo que quiero llegar es a que no se logró construir lo que en Europa tampoco habían podido hacer.

Podemos decir que a la fecha no se ha concretado completamente ninguna idea que se tenía para Latinoamérica pues hoy en día seguimos intentando ser algo más tomando en cuenta que el problema se da en todos los ámbitos desde políticos, jurídicos, humanos, ambientales, entre muchos otros que nos han agobiado a lo largo de la historia.

images-6.jpegTras conquistas, la occidentalización, evangelización, colonias, culturas, ideologías, violencia, luchas, protestas, políticas, formas de gobierno y gobernantes, América se convirtió en variedad de elementos a los que les faltaba unificarse, les faltaba identidad, y el mayor de los problemas fue el choque de todos estos elementos que se habían intentado introducir de una forma nada paulatina. Con el tiempo poco a poco fueron integrándose, sin embargo, hoy en día aún es visible ese desequilibrio, con el paso del tiempo las nuevas generaciones que también tenían la convicción de poseer las tierras del nuevo mundo aterrizaron en el mismo plano.

Quizá nadie pensó que Latinoamérica se convertiría en lo que es ahora, un conjunto de países tan diferentes pero unidos por un pasado, por lazos que naturalmente existieron antes que cualquiera que quisiera descubrir nuevos territorios, sin embargo, considerando las condiciones geográficas, por ejemplo, se auguraba un gran desarrollo pero que no se supo aprovechar, quizá estamos viviendo la utopía que un día un hombre ideó pero que definitivamente no es la nuestra.

Hoy en día, la creencia en un mejor futuro nos mantiene unidos quizá a unos cuantos, por la esperanza que el pensamiento representa y porque lejos de creer cada quien en lo que quiere y desea, la solidaridad, el compañerismo y la experiencia de cada uno nos han hecho pensar en los demás, no ser tan ególatras y abrirnos a la inclusión gracias a la vida en sociedad que por tantos años hemos ido forjando.

images-5.jpegComo Eduardo Galeano dice, La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se desplaza diez pasos más allá. Por mucho que camine, nunca la alcanzaré. Entonces ¿para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar. No sé lo que pase mañana, pero quizá sea la utopía que alguien construyó, pero eso, no lo sabremos.

“La herencia de la utopía en América sigue viva, se cumple de cierto modo en los estándares de vida y las soluciones pragmáticas del poderío estadounidense y persisten también en los intentos políticos, jurídicos y sociales de América Latina encaminados a encontrar la identidad necesaria y el concierto indispensable entre realidad y utopía”.

Bibliografía

CALLEJAS Hernández, Cesar Benedicto, Siete ensayos de interpretación sobre la utopía latinoamericana, el pensamiento utopista en el descubrimiento y conquista de América, México, Porrúa, 2010, pp. 170.

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