Senado de la República

Por Eduardo Miguel Santiago Cruz

images-8La Constitución establece que en nuestro país el Supremo Poder de la Federación se divide, para su ejercicio, en Legislativo, Ejecutivo y Judicial. El Poder Legislativo se deposita en un Congreso General, el cual a su vez se divide en dos Cámaras, una de Diputados y otra de Senadores.

Conforme al artículo 56 Constitucional, la Cámara de Senadores se integrará por 128 senadores, de los cuales, en cada Estado y en el Distrito Federal, dos serán elegidos según el principio de votación mayoritaria relativa y uno será asignado a la primera minoría. Para estos efectos, los partidos políticos deberán registrar una lista con dos fórmulas de candidatos. La senaduría de primera minoría le será asignada a la fórmula de candidatos que encabece la lista del partido político que, por sí mismo, haya ocupado el segundo lugar en número de votos en la entidad de que se trate.

Los 32 senadores restantes serán elegidos según el principio de representación proporcional mediante el sistema de listas votadas en una sola circunscripción plurinominal nacional. La ley establecerá las reglas y fórmulas para estos efectos.

La Cámara de Senadores se renovará en su totalidad cada seis años.

Por cada senador propietario se elegirá un suplente (artículo 57 constitucional)

Con base en el artículo 58 Constitucional, para ser senador se requieren los mismos requisitos que para ser diputado, excepto el de la edad, que será la de 25 años cumplidos el día de la elección.

Quórum y reglas de instalación de la Cámara de Senadores

Para que la Cámara de Senadores pueda funcionar válida y legalmente, es necesario que se encuentren presentes un número determinado de senadores, es decir, que se integre quórum.

El artículo 63 Constitucional establece que la Cámara no puede abrir sus sesiones ni ejercer su cargo sin la concurrencia de más de la mitad del número total de sus miembros; pero los presentes deberán compeler a los ausentes a que concurran dentro images-7.jpegde los treinta días siguientes, con la advertencia de que si no lo hiciesen se entenderá por ese sólo hecho que no aceptan su encargo, llamándose luego a los suplentes, los que deberán presentarse en un plazo igual y si tampoco lo hiciesen, se declarará vacante el puesto y se convocará a nuevas elecciones.

Los senadores que falten diez días consecutivos, sin causa justificada o sin previa licencia del presidente de la Cámara, renuncian a concurrir hasta el periodo inmediato, llamándose desde luego a los suplentes.

Incurrirán en responsabilidad y se harán acreedores a las sanciones que la ley señale, los senadores que no se presenten sin causa justificada a juicio de la Cámara respectiva o porque los partidos políticos nacionales que habiendo postulado candidatos en una elección para senadores, acuerden que sus miembros que resultaren electos no se presenten a desempeñar sus funciones.

En el artículo 64 Constitucional se establece que los senadores que no concurran a una sesión, sin causa justificada o sin permiso de la Cámara, no tendrán derecho a la dieta correspondiente al día en que falten.

Dentro de las sesiones existen dos clases de mayoría: la absoluta y la relativa; la mayoría absoluta implica que, existiendo dos proposiciones, se aprueba aquella que reúne más de la mitad del total de votos. La mayoría relativa implica que, existiendo más de dos proposiciones, se aprueba aquella que más votos haya obtenido, sin importar si éstos suman más de la mitad del total. Las excepciones a esta regla general se encuentran en:

  1. a) El art. 73, fracción III, base 5 0 que expresa para ser necesario para formar un nuevo Estado dentro de los límites de los existentes, que la erección sea votada por las dos terceras partes de los diputados y senadores presentes en sus respectivas cámaras.
  2. b) El art. 135 constitucional que establece que en el procedimiento de reforma a la Constitución, las reformas o adiciones deben ser aprobadas por las dos terceras partes de los individuos presentes en sus respectivas cámaras
  3. c) En el art. 72, inciso c) de la Constitución, que exige para superar el veto del presidente de la República las dos terceras partes de los votos de los legisladores presentes en cada cámara
  4. d) En el art. I I I constitucional que establece que para que la Cámara de Senadores prive de su puesto a un funcionario por la comisión de un delito oficial, se requiere que así lo declare por la mayoría de las dos terceras partes de sus miembros. Esta excepción es aún más calificada, pues n sólo se trata del voto de las dos terceras partes de los presentes, sino del total de senadores que integran la cámara, y
  5. e) En la fracción V del art. 76, que establece que para que el Senado designe a un gobernador provisional, se requiere la aprobación de las dos terceras partes de los miembros presentes. Este también es un caso de excepción a la regla de la mayoría relativa, ya que el senado decida sobre una terna enviada por el ejecutivo.

Facultades exclusivas del Senado de la República

Además de fungir como colegisladora junto con la Cámara de Diputados en el procedimiento de formación de la ley u en las demás facultades que la Constitución otorga al Congreso de la Unión, la Cámara de Senadores tiene facultades exclusivas, que mayormente se concentran en el artículo 76 Constitucional. Las facultades exclusivas más importantes de la Cámara de Senadores son las siguientes:

Análisis de la política exterior

Unknown-6.jpegLa fracción I del artículo 76 faculta a la Cámara de Senadores para aprobar los tratados internacionales y convenios diplomáticas que celebre el Ejecutivo de la Unión. En México el presidente de la República es el responsable de las relaciones internacionales del país y por ello tiene la facultad de celebrar tratados internacionales y convenciones diplomáticas con otros Estados. En los términos del artículo 133 de la constitución los tratados internacionales celebrados por el presidente del a República son ley suprema de la Unión, es decir, también son parte del orden jurídico interno pero, para ello, es indispensable que sean aprobados por el Senado y que estén de acuerdo con la constitución. La votación que se exige para que el Senado apruebe los tratados internacionales es de la mayoría absoluta de los presentes. En diciembre de 1977 la facultad contenida en la fracción I del artículo 76 fue supuestamente ampliada a fin de que el Senado analice la política exterior desarrollada por el ejecutivo federal con base en los informes anuales que el presidente de la República y el Secretario del Despacho correspondiente rindan al Congreso. El problema que aquí se presenta es que no establece cuáles serían las consecuencias del análisis realizado por la Cámara de Senadores.

Aprobación de los tratados internacionales y principios que deben regir a éstos

Igualmente la encontramos en la fracción I de dicho numeral, debe aprobar los tratados que son celebrados por el Ejecutivo Federal así como también vigilar que éstos hayan cumplido con los requisitos que los deben regir.

Ratificación de nombramientos

La fracción II del artículo 76 constitucional faculta a la Cámara de Senadores para ratificar los nombramientos que el presidente de la República haga de ministros, agentes diplomáticos, cónsules generales, empleados superiores de hacienda, coroneles y demás jefes superiores del ejército, armada y fuerza aérea nacionales, en los términos que la ley disponga y, en los términos de la fracción VIII del mismo artículo tiene la facultad de aprobar o no aprobar los nombramientos de ministros de la Suprema Corte de Justicia que el mismo presidente de la República debe hacer, así como en su caso aprobar las solicitudes de licencia y renuncias de dichos funcionarios judiciales que también el presidente de la República debe someterle.

Unknown-5.jpegCon base en la fracción IX del artículo 76, la Cámara de Senadores podrá nombrar y remover al Jefe del Distrito Federal en los supuestos previstos en la Constitución, que según el artículo 122 en su Apartado F, dice: “La Cámara de Senadores del Congreso de la Unión, o en sus recesos, la comisión Permanente, podrá remover al Jefe de Gobierno del Distrito Federal por causas graves que afecten las relaciones con los Poderes de la Unión o el orden público en el Distrito Federal. La solicitud de remoción deberá ser presentada por la mitad de los miembros de la Cámara de Senadores o de la Comisión Permanente, en su caso.

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