VIOLENCIA INVISIBLE. El ACOSO SEXUAL CALLEJERO

Por Jacqueline Martínez Núñez

Unknown-5.jpegEl acoso sexual callejero es el acto o conjunto de actos/comportamientos con connotación sexual, dirigidos a una persona que no desea o rechaza este tipo de conductas (puesto que atentan contra su dignidad y la esfera de su vida íntima). Dichas conductas se presentan en lugares de acceso público por ejemplo: en la calle, centros comerciales, parques, en el trasporte público, etc.

Este tipo de acoso es un problema que merece atención no sólo de las autoridades sino también de la población en general, pues si este fenómeno ha ido incrementándose en los últimos años no sólo es por falta de legislación penal o administrativa al respecto, sino que la causa principal es la falta de valores, educación y solidaridad entre mexicanos.

Este fenómeno social perjudica a personas de ambos sexos pero estadísticamente la mayoría de quejas son de mujeres, por ello este trabajo lo delimité exclusivamente al acoso que sufren las mujeres de nuestro país.[1]

VIOLENCIA INVISIBLE

La violencia contra la mujer es un tema muy preocupante en la actualidad, puesto que día a día mujeres de cualquier edad y clase social son violentadas. Bien es cierto que nuestro país ha suscrito varios tratados internacionales al respecto y que a nivel nacional hay leyes que regulan este tema pero el problema es que ninguna de ellas sanciona la práctica del acoso sexual callejero, que encuadra en un tipo de violencia; la violencia psicoemocional.

En América Latina, hay países que han avanzado más en este tema pues cuentan con observatorios de violencia sexual callejera, como lo son: Perú, Chile, Colombia, Argentina y Paraguay, siendo éste el primer país en presentar el primer proyecto de ley contra el acoso sexual callejero. En México no existe un marco legislativo al respecto. Sin embargo, en 2011, se dio a conocer a través de la ENDIREH 2011 que en México 31.8% de las mujeres de 15 y más años han sido víctimas de alguna agresión pública (aunque no sea en forma cotidiana), las cuales pueden ir desde insultos hasta violaciones; de estas mujeres, 86.5% sufrieron intimidación, 38.3% fueron víctimas de abuso sexual y 8.7% agredidas físicamente.[2] No hay cifras especificas para contemplar el número de mujeres que han sufrido acoso en la vía pública pero basta con preguntarle a las madres, hijas, amigas y hermanas, para poder enfocarse en la problemática que nos aqueja, la violencia arraigada con usos y costumbres.

Es increíble que en pleno siglo XXI, en nuestro país específicamente, las mujeres no podamos caminar tranquilamente por las calles de la ciudad, o ¡peor aún! que no podamos vestirnos como queremos, caminar a la hora y por los lugares que deseamos por temor a ser acosadas. Por un lado el acoso sexual callejero causa miedo, indefensión e inseguridad en sus víctimas, y por el otro causa enojo dirigido a los acosadores y hacia la indiferencia e inactividad de las autoridades al respecto.

Otro punto que llama mi atención son los comentarios de los mexicanos, en vez de solidarizarse dicen cosas como “¿cómo quieres que te respeten si te vistes muy “provocativa”?, “Ustedes se ganan el acoso que sufren porque enseñan mucho de su cuerpo” “No les tomes importancia a esos comentarios, no pasa nada, es normal” etc.

Unknown-3.jpeg¿Normal? ¿Acaso es normal caminar y que desconocidos te manoseen o toquen alguna parte de tu cuerpo? ¿Que no pasa nada? Hoy en día este problema se ha agravado de tal manera que no importa si es de día o de noche, si vas sola o acompañada, si estás embarazada o no, etc. puesto que nunca falta el hombre que nos diga vulgaridades, palabras intimidantes y en el peor de los casos nos toque o se masturbe frente a nosotras. Son experiencias recurrentes y desagradables que por supuesto tienen efectos negativos en quienes las reciben puesto que atentan contra su dignidad, libertad y salud psicoemocional.

Como podemos observar, el acoso sexual en vía pública se ha catalogado como una actividad natural/cotidiana, y muchas veces se confunde con “piropos”, la gente no se percata de que ésta que otro tipo de violencia.

Son muchos los factores que han propiciado a que el acoso se haya naturalizado; entre ellos se encuentra: la familia, en primer lugar. Pues recordemos que al ser el primer grupo social con el que el individuo tiene contacto, tiene una función muy importante: educar a los hijos. No obstante, actualmente podemos percatarnos de que dicha función ha quedado arraigada; hoy por hoy, existen muchos padres que no se preocupan por el desarrollo integral del niño, que no tienen el control sobre sus hijos o que continúan inculcándoles comportamientos machistas en donde el hombre siempre tiene el poder sobre la mujer por lo que tiene libertad de hacer con ella lo que le plazca. Si en la familia no se enseña el respeto, la equidad de género, etc. ¿En dónde pensamos que se enseñará? ¿En las escuelas? No, absolutamente no porque en ellas sólo se recibe instrucción académica; sólo el entorno familiar es el que determinará el comportamiento que tendrá el niño cuando crezca.

Otro factor es la propia sociedad ¿por qué? La respuesta es simple, cuántas veces no hemos sufrido de este tipo de acoso y la gente de alrededor nunca hace nada, se voltea, hace caso omiso de la situación y en el peor de los casos, defienden al agresor por que “la víctima se lo merece” o piensan: “¿Intervenir YOOO? Ese no es mi problema, y ¿si por defender a la acosada me agreden a mí?” “Qué exageradas son las mujeres, sólo es un piropo” “Y, ¿por qué no se defienden a sí mismas?” Claro que hay situaciones y personas que realmente hacen algo para cambiar la situación, pero el índice de éstas es muy bajo.

Hoy en día los mexicanos hemos adoptado una postura egoísta, no nos importa cómo viven los demás, mientras nosotros mismos y nuestros seres queridos estemos bien, los terceros nos son indiferentes y he ahí nuestro error puesto que no nos percatamos que por tratarse de un problema en crecimiento, cada día estamos más expuestos a ser víctimas del mismo, Evidentemente no podemos sancionar a estas personas por cuenta propia, pero sí podemos solidarizarnos con quienes están presionando a las autoridades para que hagan algo al respecto y como lo dije con anterioridad, todo comienza en la casa; si inculcamos en nuestros familiares -sobre todo en los más pequeños- valores y si nos informamos y transmitimos esa información, podemos cambiar la ideología del mexicano tradicionalista, machista y conformista.

Los acosadores actúan sin ningún remordimiento porque el acoso, como ya mencioné, es una conducta que tácitamente, por nuestras omisiones, ha sido aceptada. Es como el ejemplo de tirar basura en la calle, hace unos años cualquiera tiraba basura en cualquier lugar sin ninguna preocupación, luego comenzaron las campañas masivas para salvar al medio amiente, se inició la labor jurídica al respecto y comenzó ese rechazo social por quienes no reciclaban, tiraban desechos en la vía pública, etc. Hoy en día es muy rara la persona que lleva a cabo esta actividad y si lo hace es “cuando nadie lo vea” “a escondidas” porque sabe de las consecuencias administrativas y sobre todo, sociales que ello implica. ¿Por qué no podemos continuar con ese esquema para lograr resultados favorables, prontos y eficaces con relación al acoso callejero?

Un tercer factor es la indiferencia de las autoridades ante esta problemática; los legisladores no se han dado cuenta que este tipo de conductas van más allá de simples actos de molestia. Se trata de una combinación de violencia psicoemocional, verbal e inclusive, a veces, física.

Unknown-4.jpegYo pienso que es una especie de violencia invisible, puesto que en el mejor de los casos, aunque no provoque lesiones en la piel, las produce en el comportamiento de las víctimas, i.e., cuando las mujeres constantemente reciben comentarios ofensivos, miradas intimidantes o toqueteos en sus genitales, cambian de ruta, de horario e incluso de vestimenta, se privan a sí mismas de actuar, transitar y vestirse de la forma que más les gusta por temor a estas situaciones. Yo me pregunto ¿qué esperan las autoridades para tipificar esta conducta como delito o mínimo, para sancionarla administrativamente? ¿A caso este tipo de violencia no cuenta o no es importante? …¿Podemos jerarquizar a los tipos de violencia y decir que uno es más importante que otro? ¡No, evidentemente, no! El daño que se provoca por el acoso sexual callejero constante a nivel emocional puede ser igual o más grave que el que provoca el físico, para verificar ello se tendrá que analizar al caso concreto, pero el punto que quiero destacar es que la naturaleza del acoso sexual callejero es la violencia y que por lo tanto no tiene que pasar por desapercibida y su práctica debe ser sancionada para frenar su crecimiento.

En conclusión puedo señalar que erradicar o disminuir la violencia en general es una labor que nos corresponde a todos.

[1] Según un estudio del Colegio de México, el 93 por ciento de las mujeres han sufrido miradas lascivas y el 50 por ciento ha sido tocada en la vía pública…Por su parte, una encuesta realizada por esta Institución asegura que 7 de cada 10 mexicanos ha visto a un hombre acosar física o verbalmente a una mujer en la calle. Para más info. Ver: Castellanos Rivero Ailin. Acoso sexual callejero o en la vía pública. Centro de Investigación Social Avanzada. disponible en; http://cisav.mx/acoso-sexual-callejero-o-en-la-via-publica-2/ [Fecha de consulta: 25 de marzo de 2017].

[2] Ver anexo.

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