LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD Y LA SEXUALIDAD

Por Abigail Leyva Martínez 

Unknown-8.jpegA través del tiempo, el ser humano ha intentado dar respuesta a las grandes cuestiones de la vida. Desde cómo se originó ésta hasta qué es lo que espera al hombre en un futuro.

La economía y el sexo son los elementos que mueven no sólo a la sociedad, sino al mundo en el cual vivimos. Por desgracia, los tabúes existentes en torno al sexo y el libre descubrimiento de la sexualidad han provocado que el hombre entorpezca su travesía del autoconocimiento. Sin embargo, un perfil psicológico y social del ser humano en torno a la sexualidad pudiera brindarnos quizás las respuestas a las grandes cuestiones de la vida.

En los años previos al viaje que Darwin inicia a bordo del Beagle, la única idea aceptada acerca de cómo surgió la vida en la Tierra era la teoría creacionista. De acuerdo a esta idea, el mundo y lo que existe en él fue creado por voluntad de un ser divino que hizo al ser humano a su imagen y semejanza, dotándole de libre albedrío; haciéndoles hombre y mujer.

Sin embargo, los viajes de Darwin revelaron aspectos importantes en cuanto al tema creacionista. Según los descubrimientos de este investigador, el hombre y toda forma de vida animal y vegetal ha sido el resultado de un proceso de adaptación. En su famosa obra, El Origen de las especies, explica que en un inicio existieron diversos especímenes con características distintas. Conforme la vida en sociedad se fue desarrollando, se encontró que aquellos individuos que poseían cualidades más aptas para la vida, aquellos que podían sobrevivir, fueron los que finalmente continuaron viviendo, transmitiendo esas características a su descendencia. Desde un punto de vista psicológico, es posible determinar que la teoría de la adaptación propuesta por Darwin demuestra también que en cualquier ser vivo existe la necesidad de reproducción y preservación de la especie.

Con todo, esta afirmación explica también cómo surgió la vida de forma inicial en la Tierra.

Aún cuando las teorías de Darwin fueron brillantes en su tiempo, quedaban por descubrirse algunas incógnitas en torno a la aparición de vida en la tierra. Conforme ha transcurrido la historia, diversas posturas como la teoría del Big Bang o la generación espontánea han intentado dar explicación a la forma primigenia de vida.

Es interesante descubrir que probablemente, la causa de aparición de vida se encuentre justamente en el sexo.

Unknown-7.jpegMuchos conocemos la teoría que habla acerca de la sopa primitiva. En un principio, la Tierra era un lugar inhabitable para los estándares actuales. Imperaban climas extremos, el suelo era inestable, existían relámpagos y viento. Sin embargo, elementos como el hidrógeno, el fósforo y el carbono existían. En conjunto, estos elementos pueden crear vida. Como se mencionaba, el clima era extremo y llegó un momento en el cual mediante un relámpago hubo la mezcla de estos elementos, para dar paso a su fusión y finalmente la creación de los primeros aminoácidos. Con el tiempo, sus estructura celular les permitió obtener la función de la reproducción. El número de combinaciones que se obtuvo es inagotable. Sin embargo, justo como lo mencionaría Darwin años más adelante, existieron combinaciones que tenían una mayor facilidad para la reproducción y algunas también tenían un índice mayor de sobrevivencia. Al final, fueron estos los que perduraron y aquellas combinaciones no aptas para la vida desaparecieron.

Si bien la estructura celular permitía únicamente una forma de reproducción asexual, existieron organismos que buscaron parejas para de esta forma poder preservar la especie e incluso mejorarla. En apariencia, no pudo haber existido problema alguno si se hubiese continuado con la reproducción asexual.

Sin embargo, las condiciones de la Tierra primitiva no eran perfectas. Estas formas de vida primigenia se encontraban constantemente expuestas a riesgos. En un ambiente óptimo, la reproducción asexual es más segura porque garantiza la perpetuación de la especie y la crianza. Sin embargo, al presentarse una serie de circunstancias desfavorables el organismo que inicialmente era asexual se transforma en sexual con el objeto de poder buscar el compañero más óptimo: aquel que le garantice una mayor participación en la crianza del producto y al mismo tiempo que posea información genética que pueda ofrecer mayores ventajas en torno a la evolución.

Con el tiempo, fueron apareciendo formas más evolucionadas y conductas más complejas. Otros organismos como los peces y anfibios se fueron desarrollando. Y entonces apareció el género.

De inicio, debe hacerse el análisis de porqué existe el género masculino. Después de todo, si la existencia se reduce a una situación de reproducción; es la hembra quien se encarga de actuar como incubadora y quien desempeña el papel básico de la crianza. Siguiendo esta misma línea, surge el cuestionamiento de porqué la mujer no esperó más tiempo hasta encontrar en la cadena evolutivo un ser con el mismo nivel de adaptación que ella.

Unknown-6.jpegCuriosamente, la respuesta es una cuestión biológica. Y se aloja en la cola del espermatozoide. Es organismo está compuesto en su interiorUnknown-9.jpeg por orgánulos. Son éstos los que le permiten impulsarse y dirigirse hacia el óvulo. Sin embargo, representan al mismo tiempo el mayor enemigo el óvulo: si éste permitiera que entraran, harían prácticamente imposible la reproducción y quizás hasta podrían destruirlo por completo.

De esta forma, surge un acuerdo no escrito entre el óvulo y el espermatozoide, mediante el cual éste se compromete a permitir la reproducción y a no ir en contra de ella siempre que sea el óvulo quien proporcione el alimento. Surge en este momento el primer gran planteamiento evolutivo y social: ya desde el inicio, nos hemos formado mediante una combinación binaria, misma que es característica de casi todos los seres vivos.

De lo que se ha expuesto, es posible determinar que tanto nuestro cuerpo como nuestro cerebro obedecen a principios que se han ido desarrollando con el devenir del tiempo, pero que pueden ser resumidos en tres:

  1. Queremos reproducirnos con la mejor pareja posible.
  2. Queremos asegurar nuestra supervivencia.
  3. Queremos proteger y mantener a nuestros hijos.[1]

Con todo, se observarán en ambos géneros características esencialmente distintas. En el hombre, un alto grado de competitividad será altamente deseable. Al mismo tiempo, habrá factores biológicos que traen como consecuencia el que el hombre actúe por impulso mientras que la mujer prefiera la seriedad; estos factores y las consecuencias que de ellos derivan en el ámbito social serán materia de otro estudio.

[1] Andreae, Simon. Anatomía del deseo. 2ª edición. Editorial Televisa, 2004, p. 27.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s