La Filosofía del Derecho de Alfred Verdross

Por Marcos Morales Martínez 

Unknown-1Verdross es uno de los más grandes internacionalistas de nuestra época y es, al mismo tiempo, un gran filósofo del derecho. Kelsen y Verdross han dedicado su vida al estudio del derecho internacional y la filosofía jurídica. Pero entre ellos hay una diferencia de mucha importancia. Hans Kelsen, es ante todo, jurista teórico y ha llegado al derecho internacional por razones que derivan de su propia teoría. Verdross, por el contrario, es, ante todo, internacionalista y ha llegado a la filosofía del derecho por otras razones. Esta diferencia explica mucho de lo que tienen en común, y mucho, también, de lo que los separa. A ello hay que añadir la divergencia básica de sus cosmovisiones. Verdross es hombre de profunda convicción católica, mientras que Kelsen defiende una teoría relativista de los valores. Pero en lo personal son, desde hace casi medio siglo, entrañables amigos

Para comprender bien a Verdross es preciso tomar en cuenta dos cosas: su derecho natural es muy moderado y obedece a la tendencia conservadora que trata de conciliarlo con el derecho positivo; por otra parte, pese a las ideas de derecho natural que formula en conexión con ciertos problemas fundamentales, su exposición es de las más positivistas que hay. No debe olvidarse que el autor domina la técnica de la filosofía jurídica analítica.

Verdross en su artículo ¿Qué es derecho? hace un bosquejo de la actual crisis del positivismo y de la doctrina del derecho natural. Lo más valioso de ese artículo es la clara definición de “naturaleza”, en el giro “derecho natural”: la naturaleza de la doctrina del ius naturale no es la de las ciencias naturales, ni la biológica del individuo humano, sino la esencial del hombre, tal como fue creado por Dios; esto es la metafísica católica: el fundamento católico del derecho está en la creación del mundo, en el orden normativo; y categóricamente añade: “Si la metafísica católica se niega, todo el derecho natural se derrumba.”

UnknownVerdross confía en que su obra puede ser el sillar de una futura filosofía del derecho, pero admite que sólo esa filosofía ecuménica podrá agotar toda la riqueza de la esencia natural del hombre. Las convicciones personales del autor adviértanse también en la elección de las escuelas filosóficas que trata, en la manera de tratar las y en su actitud crítica ante ellas. Su libro es una historia de la filosofía del derecho de la Europa occidental, pero, al mismo tiempo, algo más. Es la filosofía jurídica del propio autor, “en perspectiva histórica”. Verdross quiere exponer los problemas fundamentales de aquella disciplina, para llegar en diálogo con los diferentes pensadores occidentales, al verdadero conocimiento filosófico jurídico.

Vérdross concentra su atención en tres personajes: Hesíodo, Solón y Heráclito. Admira profundamente a Hesíodo, reconoce, naturalmente, que éste no habla como filósofo del derecho, sino como poeta, dentro del cuadro de la mitología griega. Hesíodo introduce en sus poemas la noción de lo jurídico y ve en Zeus al protector del derecho en el Olimpo y en la Tierra.

Es interesante comprobar cómo en los pensadores griegos ya existen casi todas las filosofías que más tarde tendrán desarrollo en Occidente.

El bien y la justicia no son algo que los hombres puedan crear con meras convenciones, sino que derivan de nuestra naturaleza razonable. No pueden, pues, tener cualquier contenido, sino que deben basarse en el ius naturale.

La filosofía del derecho de Verdross es gran influencia a la discusión sobre si la naturaleza del hombre es originalmente buena o mala.

En lo que respecta a los estoicos, Verdross reconoce que su concepción central es la teoría del Logos. Para los estoicos ésta fue originariamente buena, pero se corrompió más tarde. La filosofía estoica distingue en el hombre dos naturalezas y, consecuentemente, dos derechos naturales: la primera, la absolutamente buena del hombre perfecto, pero, pasada la edad de oro, volvió al mal. La corrupción del hombre hizo indispensable el establecimiento del Estado y del derecho positivo con sus sanciones a esta naturaleza corrupta corresponde un derecho natural imperfecto.

Verdross subraya más tarde en su libro la importancia de esta idea de la bondad original de la naturaleza humana y de su posterior corrupción, importancia que no se pierde en la Iglesia católica y perdura entre católicos y protestantes. Pero el origen de la doctrina está en los estoicos.

FC8302-194x300Muchas veces se cree que el antiguo cristianismo simplemente aceptó el derecho natural de los griegos y, particularmente, el de los estoicos. Pero Verdross muestra con investigaciones que no fue así, y que en el estudio del tema hay que incluir no solamente la filosofía. Hace ver cómo hubo un derecho natural originalmente cristiano y que éste y el estoico coexistieron en un principio y que el cristianismo debía, ante todo, delimitarse frente a la filosofía pagana. Los griegos pensaron en todo tiempo, en lo que concierne al origen del Universo, que siempre había sido así; y en la antigua mitología griega los dioses eran inmortales, más no eternos.

La razón humana no puede ser, como para los estoicos, parte de la razón divina. Los antiguos cristianos tomaron el derecho natural, reconocido como tal por San Pablo, directamente del Nuevo Testamento. El Decálogo dice Verdross, no es revelación, es derecho natural; después de fijar su derecho natural, el cristianismo pudo, en diálogo con la antigua filosofía del derecho, aceptar ciertas ideas del iusnaturalismo antiguo y, particularmente, estoico. Ésta fue la obra de la Patrística, que Verdross investiga en detalle.

Como introducción a la filosofía del derecho de los tiempos modernos Verdross hace una breve investigación de las fuerzas e ideas que transformaron la Edad Media hasta llegar a los tiempos modernos: la desintegración de la Cornmunitas Christiana de la Edad Media, la formación de un pluralismo de Estados soberanos en la Europa occidental. Todo condujo a la concepción del Estado como un mecanismo político y a la doctrina de la ragione di stato, desarrollada en las obras de Maquiavelo. Al mismo tiempo vemos el origen de las modernas ciencias naturales matemáticas, la doctrina de Francis Bacon, el método inductivo, la verificación por el experimento, la insistencia sobre el principio de causalidad. Todo fomenta el positivismo jurídico. La filosofía moderna, desde Descartes hasta Kant, abandona la filosofía antigua-medieval del ser, la filosofía realista, para reemplazarla por una filosofía del Yo que crea un idealismo que parte del sujeto y sustituye la contemplación del ser real del mundo por las fuerzas de la razón constructora del mundo. Esta antipatía contra la filosofía del Yo, contra el método de Bacon, quien según el autor ha aumentado mucho nuestro conocimiento, pero ha disminuido nuestra conciencia, es fundamental para la filosofía de Verdross.

Fuentes Bibliográficas.

-La filosofía del derecho de Alfred Verdross, Diánoia, volumen 8, número 8, 1962.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s