¿Adopción de embriones? En Los Hijos de la Fertilización Asistida

Por Liliana Hernández Hernández

images-1En los últimos años el tema de la maternidad subrogada ha sido muy polémico, no solo en cuestiones legales sino también en la ética y moral de las personas y cómo es que se percibe la sociedad en general; sabemos que la maternidad subrogada es cuando una mujer carga el embarazo y da a luz a un bebé que le pertenece a otros padres genéticamente y legalmente. Es decir, es cuando una mujer está embarazada y posteriormente va a dar a luz, no obstante, el bebé pertenece tanto genéticamente como de forma legal a otros padres.

     La maternidad subrogada es la substitución del estado o calidad de madre de la mujer gestante, quien renuncia a la filiación materna a favor de alguna otra persona y consiste en el empleo de tecnología avanzada para lograr la fertilización de una mujer, generalmente mediante el empleo de inseminación artificial, con el semen de un varón que no es su esposo o pareja estable (quien asume las consecuencias derivadas de la paternidad), obligándose la mujer entregar el bebé al padre genético.

     En el contexto histórico tenemos que no se había regulado y uno de sus primeros indicios es cuando en California en un periódico un anuncio en el cual se solicita una mujer para ser inseminada artificialmente, a pedido de una pareja estéril, que por este servicio ofrecía una remuneración, pero con ello que tan fácil o difícil seria después del embarazo tener que entregar el bebé a los padres que solicitaron a la mujer y en caso de no hacerlo como podrían hacer valer ante instancias judiciales para que le dieran al bebé, por lo que era muy fácil la defraudación ante este caso.

     Posteriormente a los hechos dados con las mujeres que querían ser mamas, pero no lograban concebir y la alta demanda, se constituyeron diversas organizaciones profesionales tendientes a contactar a madres portadoras con parejas interesadas y, desde luego, continuaron los conflictos que debieron ser resueltos en los tribunales. Hay muchos casos en los cuales la disputa entre la madre progenitora y los contratantes en saber quién se va a quedar con el hijo y el dinero que se entrega por todos los cuidados y cosas necesarias para el embarazo hasta el nacimiento.

     En la actualidad vivimos en un mundo más globalizado, donde los avances de la ciencia crecen y ofrecen oportunidades en todos los aspectos de la vida del ser humano, muchos de ellos en su beneficio; estos avances se han visto básicamente reflejados en el sector de la tecnología, comunicación y en el campo de la medicina, todos ellos constituyen a su vez conductas que el ser humano lleva a cabo y, por ende, deben ser reguladas por el derecho.

     Hoy en día este tema como se mencionó en un inicio, implica una gran polémica debido a las consideraciones éticas, jurídicas y sociales que se han vertido al respecto, ya que, si bien representa un avance tecnológico, lo cierto es que implica más que un simple procedimiento por estar involucrado un valor universal y humano, que es la vida, concatenado a la libertad de procrear, además de los límites de esta libertad.

     El avance tecnológico y científico ha facilitado en gran medida muchos de los aspectos de la vida humana, y el derecho debe regular las nuevas conductas manifestadas en la sociedad, consecuencia de dicho avance científico, reflejado claramente en el campo de la medicina que ha tenido logros impresionantes en cuanto a la reproducción humana a través de prácticas médicas denominadas técnicas de reproducción asistida.

  images   Algunas de las técnicas que se utilizan son: cuando una mujer aporta sus propios óvulos, pero con los espermatozoides o cuando solo la madre portadora se le implanta el óvulo ya fecundado solo para el desarrollo del embrión y dependiendo de la madre portadora puede ser altruista o en la mayoría de los casos se paga por ello, pero aun así son múltiples las voces que se manifiestan en contra de esta práctica. En efecto, la maternidad subrogada ha sido considerada inmoral por un sector significativo de nuestra doctrina, que ha entendido que, de celebrarse un convenio de esa naturaleza, sería nulo, de nulidad absoluta, por estar las personas fuera del comercio, no pudiendo las mismas ser objeto de relaciones jurídicas, ya que a ello se opone su dignidad y el respeto al ser humano.

     A la fecha existe una incertidumbre jurídica relacionada con la maternidad subrogada, es por eso que no existe ningún tratado internacional que regule la maternidad subrogada como tal, sin embargo, si existen Tratados Internacionales que regulan propiamente a la maternidad como un derecho fundamental.

     El desarrollo científico y tecnológico es, no sólo una herramienta útil para el varón que desee tener descendencia y no posea una pareja estable lo logre, sino también es un derecho reconocido a través de diversos instrumentos internacionales de los que México es parte, en los que se ha obligado a adoptar las medidas necesarias, tanto internas como en el ámbito de la cooperación internacional para lograr la plena efectividad del derecho a los beneficios de la cultura, enunciado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y en el Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador).

     En el derecho comparado, encontramos que la mayoría de los países europeos prohíben la maternidad subrogada (Alemania, Austria, España, Francia, Italia, Suiza, entre otros). En estos países existen leyes expresas que prohíben la maternidad subrogada por considerar que la vida no es un objeto de comercio.

     Pocos son los países que cuentan con una regulación especial al respecto. Así, en EE.UU., algunos estatutos y propuestas de legislación uniforme mantienen un esquema similar al de la adopción para otorgar eficacia a los acuerdos de maternidad subrogada. En particular, en California es donde existen las leyes más favorables sobre alquiler de vientre.

Unknown.png    Pero a pesar de los intentos de regular esta figura, como en los países que no la permiten, desfavorecen más a las personas que no puedan tener hijos porque al buscar a una persona para que pueda llevar el embarazo esta no lo haga, se aproveche de la situación y se favorezca económicamente, haciendo que la pareja contratante pueda no tener al hijo que por ello está pagando, o simplemente se genere delincuencia en donde se obligue a mujeres a tener hijos para otras personas, mientras que las portadoras pueden ser objeto económico sin beneficio para ellas mismas.

 

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