El tiempo, tribunal de la historia

imagesEl Dr. Reyes Mate es tal vez uno de los más grandes filósofos españoles a principios de siglo en España, un pensador que ha dedicado esfuerzos importantes a la investigación de la dimensión política de la razón, de la historia y en particular de la memoria. Varios son sus trabajos en los que ha incluido reflexiones sobre el Holocausto y Auschwitz, prueba de esto es el hecho de que en el 2009 ganara el Premio Nacional de Literatura por su obra “La herencia del olvido9788498797299

Los puestos que ha ocupado académicamente son muchos, desde Profesor de investigación del CSIC en el área de Filosofía a Director del Gabinete Técnico del Ministerio de Educación y Ciencia, pasando por director de Proyecto Editorial de la Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía.

Recientemente el Dr. Reyes Mate presentó su obra “El Tiempo, Tribunal de la Historia” en editorial Trotta, este libro continuo sus trabajos realizados sobre memoria y holocausto, pero a diferencia de los últimos trabajos en este se encuentra una profunda reflexión sobre la justicia ligada a la memoria, de la justicia reflexionada en el tiempo.

La memoria de la que habla Reyes Mate se vuelve importante en la explicación de una justicia transicional, una que permita sancionar las violaciones masivas de Derechos Humanos que se han vulnerado a nivel global. En esto creo que radica la esencia de este libro, en explicar ese tipo de memoria que hoy en día varios juristas demandan sea recuperada.

Me parece interesante la observación que hace inicialmente el Dr. Reyes Mate, comenta que un fenómeno histórico puede ser observado en tanto hecho histórico, pero también y es importante no olvidar este hecho va acompañado de una dimensión interpretativa, el hecho histórico acontece y pasa, pero la dimensión interpretativa queda, inclusive esa dimensión puede que genere muchos conflictos, que estos inclusive tengan una mayor duración que el acontecimiento histórico.

A esta dimensión interpretativa asocia Reyes Mate el concepto de “memoria” el cómo los individuos interpretamos los acontecimientos que hemos vivido puede ser algo muy complejo, este proceso más allá de fincarse en una capacidad analítica, lo fincamos en la confianza, en la fe que tenemos sobre lo que ha ocurrido.

Reyes Mate nos llama al “deber de memoria”, darle más importancia a lo que hemos hecho que podemos pensar que hacemos, observarnos tal y como mencionaba Kant en la segunda acepción del Imperativo Categórico, “observarnos no sólo como medios para un fin, sino como fines en sí mismos.”

UnknownSe ha logrado con lamentables acontecimientos poder hacer una institucionalización de la memoria, tal es el caso del Holocausto, esta institucionalización se ha hecho por medio de libros, películas, se ha consensuado una visión sobre cómo interpretar los hechos acaecidos en la Segunda Guerra Mundial.

Esta “institucionalización de la memoria” puede ser llevada por ejemplo a la forma en que interpretamos a Platón o a Aristóteles, se ha construido una forma muy particular que no es objeto de debate, no se considera un conflicto entender a estos autores desde una dimensión interpretativa.

Reyes Mate urge que demos énfasis en la preocupación de construir una memoria en común, que superemos el debate de los historiadores y que enfaticemos la voluntad de la memoria, esto nos podrá ayudar a cambiar el marco de referencia con el cual dimensionamos nuestra realidad.

Tal vez sea el momento de hacer una lectura del tiempo en clave apocalíptica que nos ayude a abrir perspectivas a la crisis actual. Permitir que el derecho, la ciencia y no sólo la historia abra los expedientes de la memoria y que sean juzgados todos aquellos incidentes que han vulnerado nuestra orden social.

Para esto Reyes Mate realiza un trabajo dividido en dos partes, por una parte algo que denominó como “Tiempo Apocalíptico”, ayudarnos a entender las distintas dimensiones con las cuales se ha calificado la noción de memoria y tiempo desde Pablo de Tarso a Albert Camus.

En un segundo momento ayudarnos a entender como la herramienta de la memoria nos puede ayudar a construir un nuevo entorno, como el tiempo puede ser un tribunal de la historia en común, ayudar a encontrar una interpretación que nos permita vivir en armonía.

Esta es una obra singular, provocadora, y creo que amerita una lectura transdisciplinaria, pues al final de cuentas la Ciencia Social sin una interpretación común de los fenómenos sociales no puede llegar a ningún lugar que no sea el ejercicio de una subjetividad mayoritaria, poco útil para los tiempos de caos y complejidad que vivimos hoy en día. Agradecemos a Trotta la posibilidad de poder invitar a la lectura de esta fascinante obra.

 

 

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