El Salario

Por Oscar Torres Meléndez 

Unknown-1.jpegDentro de las relaciones de trabajo se distingue un elemento trascendente para el patrón como para el trabajador: El salario, dicho salario se ha convertido en el concepto de mayor trascendencia en las relaciones obrero-patronales.
Esto ya en lo general se da que el patrón busca obtener mano de obra al menor precio posible y los trabajadores en su constante lucha el equilibrio de los factores durante la producción así como también el trabajador pelea por tener mayor remuneración por la prestación de sus servicios.
Pero en ese contrato como hay obligaciones del patrón para el trabajador, el trabajador de igual manera tiene obligaciones con el patrón como cumplir con el horario de trabajo acordado y realizar el trabajo para que se le pueda proporcionar el pago.
El salario es una base importante en la vida fundamental del trabajador ya que con el complace sus necesidades y la de su familia, y para esto tiene que establecerse un salario que le alcance para todo lo necesario, pero como se sabe a veces el trabajador es el menos afortunado porque nunca se establece el salario que debe de ser depende a su función siempre recibe uno más bajo.

La idea del salario es un punto fundamental del derecho del trabajo. Integra, en la relación laboral, el objeto indirecto y constituye, social y económicamente, el fin directo que quiere alcanzar el trabajador a cambio de aplicar su fuerza de trabajo. No es posible establecer un concepto unitario del salario, válido en todas las disciplinas y aceptables en todas sus manifestaciones.

Para la economía en el frio análisis de los factores de la producción, el salario es un costo cuyo valor se determina de muy diferentes maneras, según cual sea el punto de vista que se tenga: liberal, marxista, neocapitalista, etc. Desde el punto de vista sociológico, el salario se entiende como un factor fundamental que permite, de ser suficiente, el adecuado desarrollo social hacia mejores formas de vida, o de lo contrario, provoca conflictos que transforman la vida social.

Desde el punto de vista jurídico el salario se entiende como objeto indirecto de la obligación en una relación sinalagmática.

Sin embargo es interesante recordar algunos de estos conceptos meta jurídicos que de todas maneras no pueden dejar de considerarse en una materia de tan profunda implicaciones económicas y sociales como es el derecho del trabajo.

Para el liberalismo. El salario es igual a la cantidad de artículos necesarios para alimentar y vestir al trabajador y su familia.

La LFT vigente en México desde 1970 ha venido a establecer un concepto que sin tener un valor definitorio al menos tiene la virtud de expresar un deber que no aceptaría limites que pudieran apoyar una concepción restringida al modo de la que sustenta la doctrina social cristiana.

Ahora bien su sentido social podría aparecer expresado en mejores términos aun en el artículo 3° que exige que a cambio del trabajo se proporcione un nivel económico decoroso para el trabajador y su familia.

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El salario así entendido estará determinado en su alcance no como contraprestación paralela al servicio, sino como instrumento de justicia social. Tal vez no esté lejos están idea del principio fundamental de la economía comunista que exige de cada quien según se capacidad y a cada quien según su necesitada.

Resulta un problema complejo el de determinar la naturaleza jurídica del salario, si se advierte que su connotación  legal, le atribuye el carácter de contraprestación al trabajo y no obstante ello, la propia ley contempla, en diversas hipótesis, que exista obligación de pagar salario, sin que corresponda a una obligación correlativa de trabajar (séptimo día de descanso, vacaciones remuneradas, licencias con sueldo por embrazo y maternidad, etcétera).

En esa virtud entender al salario como derecho reciproco a la obligación de trabajar puede resultar equivocado. A su vez la inasistencia del trabajador al lugar de trabajo releva al patrón de la obligación de cubrir el salario, sin que por ello se desvirtué la existencia de la relación de trabajo. La ley expresamente acepta que puede suspenderse la obligación del patrón de pagar el salario, lo que comprueba que puede subsistir la relación laboral sin pago de salario.

Lo anterior nos lleva a establecer la siguiente premisa: la  obligación de pagar salario no es, necesariamente, correlativa de la obligación de prestar el servicio. En otro sentido, puede existir  una relación laboral  sin que se actualice la obligación de pagar salario. Esto nos conduce a una tercera afirmación que resulta esencial a los fines que perseguimos siempre que se preste un servicio derivado de una relación laboral habrá obligaciones de pagar salario, podemos afirmar que el salario no es, necesariamente, una contraprestación por el trabajo. El salario en cambio siempre será debido cuando se preste el servicio.

Cabe mencionar también que en las últimas 3 décadas, la política de salario mínimo en México ha actuado como parte de una estrategia de contención inflacionaria. Después de un breve periodo en el que aumento en términos reales (1969- 1976), el ascenso generalizado de precios en esos años se confronto, en parte, mediante una estrategia que limitaba los aumentos de salarios siempre por debajo de los aumentos de precios. Durante los setenta, ochenta y mediados de los noventa esta fue la tónica.
No fue sino a partir de 1996 que la estrategia cambió, aunque los aumentos salariales se han limitado a mantener constante el salario mínimo. La estrategia ha surtido su efecto: el poder de compra del salario mínimo ha disminuido drásticamente a lo largo de las últimas décadas. Para 2014, alcanza para poco más de la cuarta parte de lo que pudo abarcar en su punto más alto (1976); representa, además, poco más de un tercio de lo que era hace 45 años.

Unknown-2.jpegEsta política de salario mínimo explica, en buena medida, el boom de desigualdad que se observó en México entre 1984 y 1996.
Más allá de su efecto en el aumento de la desigualdad, la política de salarios mínimos que se ha mantenido hasta la fecha aún impacta la vida de las personas. Uno de los aspectos más duros es que el nivel actual del salario mínimo en México se encuentra por debajo de la línea de bienestar o de pobreza, y no solo eso, sino por debajo también del doble de la línea de bienestar mínimo o de pobreza extrema.
En palabras reales, un mexicano que trabaja una jornada formal completa y que percibe el salario mínimo sigue siendo pobre.

Esta política salarial, en resumen, no solo explica el aumento de la desigualdad en México del pasado, sino que aún contribuye a limitar las posibilidades de todos los trabajadores que perciben el salario mínimo. Esta política, que en su momento se concibió como un mecanismo de contención inflacionario, ya no tiene ningún razón de ser; pues no hay evidencia alguna de que los aumentos en el salario mínimo tengan efectos como en el pasado. Así, el que una política de esta índole esté aún vigente no se explica más que como el resultado, una vez más, del proceso de captura política por parte de una élite económica que impone hasta hoy un férreo control a los salarios mínimos, a pesar de que éstos han caído de manera muy dramática en las últimas décadas y de que su nivel está incluso por debajo de los umbrales aceptados de pobreza.

 

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