“Posesión como Institución Jurídica.”

Por Pamela Lucio Pérez

Introducción.

images.jpegLa posesión se trata de una de las instituciones más complejas y controvertidas dentro del ámbito del Derecho Civil. Las opiniones que la doctrina jurídica moderna ha expuesto han sido probablemente de las más encontradas dentro del ámbito civilista.

Controversias que no deben ser dejadaadas de lado debido a la importancia que ha tenido ésta institución jurídica en el tráfico económico y el desarrollo social.

Derivado de lo anterior, es fundamental una regulación exhaustiva de la protección posesoria que permita el desenvolvimiento de ésta figura, que está establecida de manera categórica, aún en materia constitucional.

Es cierto, que habría que reflexionar –atendiendo a la técnica del Derecho– ¿Qué tan eficaces son las medidas para proteger la posesión?; sin embargo, antes de atender a éste cuestionamiento, sería de gran utilidad conocer, comprender y atender los problemas propios de dicha institución, para así reglamentarla de la manera más correcta posible y pasar al ámbito práctico procesal con el propósito de lograr una protección efectiva, de lo que –anticipándonos al análisis– es un derecho constitucionalmente reconocido.

La posesión Romana.

La palabra possessio[1]es atribuida al poder de hecho que alguien tiene sobre una cosa corporal, con ánimo de tenerla para sí, un “señorío de hecho”, en el que interesa esa relación real afectiva con la cosa, con independencia de su “derecho de poseer”.  Si bien es cierto que los juristas romanos nunca elaboraron una “Teoría General de la Posesión”  –como lo harían los modernos, especialmente Savigny e Ihering–, sí detectaron la necesidad de proteger determinadas circunstancias el hecho de la posesión, ya sea por el ius civileo por el derecho honorario principalmente a través de los interdictos.[2][3]

            Y dicha protección tenía su razón en los efectos derivados de la possessio, que entre los más importantes se enuncian[4]: a) la adquisición de la propiedad por medio de la posesión[5]; b) La posesión juega un papel importante en el proceso reivindicatorio[6]; c) El poseedor –independientemente de que tenga o no derecho a poseer– resultará protegido contra los ataques de hecho de terceros que pretendan perturbar su posesión.

            La possesiose adquiere corpore et animo: apiscimur possessionem corpore et animo, neque per se animo aut per se corpore.[7]Así, para la adquisición y conservación de la posesión son necesarios dos elementos: uno físico, denominado corpus, que consiste en el efectivo apoderamiento y control de la cosa, y otro intencional denominado animus, que consiste en la voluntad de tener la cosa para sí.[8]

            Los romanos distinguían entre dos clases de posesiones: I. Posesión civil. Es aquella que está protegida por el ius civiley por medio de la cual se puede acceder a la propiedad. Aparte de tratarse de una verdadera posesión (es decir, que se tenga la cosa corpore et animo; no una mera tenencia), requiere un a iusta causa possessionis. Esto significa que la posesión de la cosa tenga titulo jurídico[9]. Siendo de buena fe, y cumpliendo los demás requisitos de la usucapio, permite que el poseedor civil se convierta en propietario quiritario de la cosa. Cuenta con la protección de la actio Publiciana in Rem.  II. Posesión Pretoriana. Es la posesión protegida por el pretor, por medio de los interdictos, mediante los cuales el poseedor puede defenderse contra toda usurpación o perturbación.[10]

La Teoría de Saleilles.

           El maestro francés estructura propiamente una teoría ecléctica de la posesión, por cuanto que se coloca en una posición intermedia, pero muy inteligente y fundada entre las doctrinas  opuestas de Savigny y de Ihering. Acepta Saleilles los dos elementos de la teoría clásica de la posesión –corpus et animus–; pero al primero le da un significado muy distinto de aquel que le atribuyeron respectivamente Ihering y Savigny, y en cuanto al segundo no acepta la doctrina del animusdominii, dándole a este elemento psicológico no una calificación jurídica, sino económica. [11]

            Así, Saleilles define la posesión de la siguiente forma: “Efectividad consciente y Unknown.jpegquerida de apropiación económica de las cosas”. Estando esta constituida por el simple hecho de aparecer el detentador como dueño de la cosa desde el punto de vista económico; el titulo de toma de posesión habrá que tomarlo en consideración sólo en tanto que contradiga las apariencias que revela el acto de la detentación, y también en tanto que imprima a la posesión del detentador un carácter de dependencia económica que excluya toda idea de posesión jurídica.[12]

Marcel Planiol y la posesión de derechos.

Planiol revolucionaría las doctrina en torno a la posesión, pues el considera –a diferencia de las doctrinas anteriores– que el objeto de ésta eran los derechos únicamente, no así las cosas.[13]Por lo tanto, tal distinción romana entre la cuasi-posesión de derechos y la posesión de cosas sería sólo una falsa apreciación del fenómeno de la posesión, ya que toda posesión existe respecto de derechos pudiendo ser éstos personales o reales.[14]

Desde esta perspectiva el elemento subjetivo o animusde la posesión cambia de concepto, pues ya no se trata de la intención del poseedor de dirigirse como dueño, sino la intención de actuar por su propia cuenta; la intención de dirigirse como titular del derecho que posee. Dicho elemento subjetivo se presume; correspondiéndole a su adversario probar que sólo tiene una simple detentación y que es poseedor por cuenta ajena. De esta manera, es posible la posesión con solo obtener el animussiempre y cuando la cosa esté materialmente a disposición del poseedor.[15]

La posesión considerada en sí misma, es un simple hecho, pero el hecho de la posesión, ya sea sólo o reunido a otras circunstancias produce muy variadas consecuencias jurídicas.[16]

Es menester hacer una distinción; entre las consecuencias jurídicas o iura possesionisy el derecho a poseer o  ius possidendi.  Las consecuencias jurídicas son producto de la posesión estrictamente considerada (presunción de la propiedad, acciones posesorias, conducción a la adquisición de la propiedad), mientras que el derecho a poseer o ius possidendies la facultad derivada de un derecho del cual se es titular, y del cual pretende su derecho a poseer. [17]

La posesión en el Derecho Mexicano. Doctrinas de Morineau y Alessio Robles.

El objeto de este trabajo es el descubrir la esencia de la posesión como institución jurídica en el Derecho Positivo Mexicano. Al ser adoptada en el Código Civil para el Distrito Federal la teoría objetiva de Ihering, es menester analizarla a la luz de ésta. [18][19]

Es cierto que el artículo 790 señala si la posesión es un derecho o un simple hecho con consecuencias jurídicas. Sin embargo, el maestro Morineau explica la inaplicabilidad de la doctrina que considera a la posesión como un simple hecho que produce consecuencias jurídicas, señalando el particular caso del propietario, pues éste tiene derecho a poseer independientemente de que este o no ejerciendo el poder de hecho sobre la cosa, siendo éste oponible a todas las personas enumeradas en el artículo 793 del CCDF, pues en dichos supuestos se trata de una detentación subordinada, la cual no es posesión estrictamente hablando. ¿Por qué es poseedor el propietario y no lo son las personas a las que se refiere el artículo 793? Sencillamente, porque la posesión jurídica es exclusivamente un derecho y no un hecho que en si y por sí solo tenga consecuencias jurídicas a favor de quien las ejercita. [20]

Morineau define al derecho de posesión como “la atribución del ejercicio del poder de hecho”.[21]Ahora bien, bajo éste orden de ideas Alessio Robles realiza la siguiente formulación: “ En efecto, una vez actualizada la hipótesis normativa, es decir, una vez que una persona ejerce un poder de hecho respecto de un bien o derecho, sin estar facultado por el ordenamiento jurídico, surge necesariamente para ella un derecho…” [22][23]

Conclusión.

images-1.jpegInterpretando armónicamente el estudio doctrinal acerca de ésta compleja institución jurídica tendríamos que establecer como presupuesto para elaborar una conclusión firme el interés constitucionalmente reconocido tanto en el artículo 14, como en el artículo 17 de nuestra Carta Magna.

Si bien es cierto que la institución tiene su origen romano en la mera situación de hecho, su oponibilidad a terceros implica necesariamente –siguiendo el criterio del maestro Alessio Robles– el nacimiento de un derecho correlativo a la obligación del sujeto pasivo indeterminado de respetar dicha situación de hecho, es decir, ésta obligación de no hacer, consistente en la no perturbación del poder de hecho ejercido sobre la cosa, sólo y necesariamente puede tener su origen en un derecho subjetivo otorgado al poseedor legítimo.

No comparto, sin embargo, la opinión del maestro Alessio Robles en cuanto a considerar a la posesión como un derecho real, pues, aunque existe la oponibilidad, ésta no es erga omnes, sino que sólo otorga, una presunción de legitimidad, es decir, le traslada la carga de la prueba, a quién quizás sea el titular del derecho. Así, puedo concluir con el análisis presentado en éste trabajo, que el derecho de posesión es un derecho subjetivo patrimonial cuasi real, es decir, se asemeja a un derecho real, sin embargo no cumple –a mi parecer–con todas las características doctrinarias y positivas para considerar ésta derecho como un derecho real consumado.

[1]El vocablo possessioderiva del verbo possidere, en el cual está presente el sedere(sentarse en una cosa) de ahí que acepción inmediata de possessores la “persona asentada en una cosa”

[2]Los interdictos son remedios complementarios a la jurisdicción, concebidos como órdenes magisteriales encaminadas a restituir u exhibir alguna cosa, o prohibir cierta conducta.  Di Pietro, Alfredo. Derecho Privado Romano. 12ed. Edit. De Palma. Buenos Aires. s/a. pág.194.

[3]Cfr. Protección Interdictal de la posesión en el Distrito Federal. García Luque, José Antonio. Protección Interdictal de la Posesión en el Distrito Federal. Derecho Civil y Romano. Culturas y sistemas jurídicos comparados. UNAM Instituto de Investigaciones Jurídicas. México. 2006.

[4]Di Pietro, Alfredo. Op.cit. pág. 111.

[5]Así, i) Para adquirir el dominio de una res nec mancipi, se realizaba una tradittio ex iusta causa(es decir, el adquirente es propietario desde que accede a la posesión de la cosa); ii) Por medio de la posesión continuada (entre otros requisitos) se puede usucapir una cosa; iii) El entrar en posesión de una res nullius, por medio de la occupatio, lo hace propietario de ella; iv) El poseedor de buena fe de una cosa adquiere los frutos de ella.

[6]Quien reivindica, por carecer de posesión, está obligado a suministrar toda la carga de la prueba.

[7]Iglesias Santos, Juan. Derecho Romano. 16ed. Edit. Ariel. Barcelona. 2007. Pág. 198.  Cfr. D.41.2.3.1.

[8]“Pero se admitió que la podemos mantener animo nostro, corpore alieno(con nuestro animusy teniendo otro el corpus). Así, poseemos para nosotros, por medio de nuestros comodatarios o inquilinos, así somos nosotros  los poseedores, mientras que ellos gozan de una mera tenencia (possessio naturalis)”.  El mero tenedor tiene un affectiotenendi, pero no retiene la cosa para sí, sino que está reconociendo que le pertenece a otro como poseedor.  También, el paterpodía adquirir la possessioa través de sus alieniiuris, esto se extendió para el caso de los procuratores(administradores generales). Di Pietro, Alfredo. Op.cit. pág. 112.

[9]Motivo, causa determinante.

[10]Ibid. Pág. 113.

[11]Ibid. Pág.198.

[12]Domínguez Martínez, Jorge Alfredo.  op.cit. pág.470.

[13]Como se analizó al inicio de éste trabajo, los romanos consideraron la posesión sólo respecto de las cosas corpóreas. Posteriormente se aceptó el término de cuasi possessiocomo el ejercer de hecho sobre una cosa un derecho de servidumbre.

[14]Cfr. Art. 790 CCDF.

[15]Ferndandez Cueto, Juan Pedro y Mendoza Murguía, Elías. op. cit. Pag. 255.

[16]Planiol Marcel y Ripert Georges. Tratado Elemental de Derecho Civil. Tomo I. Editorial Cajica. 1983. Pág. 172*

[17]Bajo la luz de ésta doctrina se excluye la existencia de los conceptos de posesión originaria o mediata y el de la posesión derivada o inmediata. El afirmar que el propietario es poseedor de tal derecho de propiedad resulta contradictoria ya que, bajo ésta doctrina se tiene el derecho o se posee tal derecho; son conceptos excluyentes.

[18]Cfr. Con la exposición de motivos citada por Domínguez Martínez Jorge Alfredo. op. cit. Págs. 473-477.

[19]“No obstante, el legislador mexicano inicia el silogismo a partir de la tesis de Ihering, pero concluye equivocadamente en el afán de regular a la posesión derivada de derechos. Si el capítulo de la posesión en el código estuviere destinado exclusivamente a la posesión sin derecho, el concepto objetivista sería correcto, si se atiende a las razones de esa teoría. Es poseedor el que ejerce un poder de hecho sobre una cosa y posee un derecho, se entiende distinto de la propiedad, el que goza de él, pero sin tener derecho. Pero cuando el concepto se extiende a la posesión que como facultad subjetiva deriva de un derecho objetivo, el concepto resulta científicamente falso. Frente al concepto de propietario resulta poseedor, porque ejerce un poder de hecho sobre el bien; el problema se presenta cuando surgen personas que con un derecho distinto de la propiedad tienen facultad para ejercer ese poder de hecho, normalmente sustituyendo en esa facultad al propietario, al menos parcialmente…” Alessio Robles, Miguel. Temas de Derechos Reales. 2a ed. Edit. Porrúa. México. 2006. págs. 87 y 88.

[20]Morineau, Oscar. Los Derechos Reales y el Subsuelo en México. Fondo de Cultura Económica. México. 1948. Pág. 48.

[21]Ibid. pág. 53.

[22]Alessio Robles, Miguel. pág. 89.

[23]Es necesario aclarar que para ambos autores es fundamental la distinción hecha por Marcel Planiol acerca de los conceptos de derecho a la posesión  y derecho de posesión.

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