“TODO SOBRE LA SOBERANÍA POPULAR”

Por José Eduardo Saldierna Sevilla

La soberanía popular, misma que ciertamente presenta unos de los temas de mayor relevancia al estudiarse Teoría del Estado y en particular el funcionamiento del propio images.jpegente, pues sus tintes son tanto políticos como jurídicos, siendo entonces una figura cuyo contenido es también confuso y extenso.

En principio es importante destacar las nociones básicas de soberanía, misma que proviene del vocablo francés “suverain”[1],el cual significa poder jerárquicamente superior; aunque también se conoce que la misma palabra se encuentra compuesta por dos vocablos latinos, “super y omnia, que se traducen en poder supremo”[2].

Se trata pues, de un concepto de índole político, que posteriormente se transformó al mundo jurídico, ya que principalmente su conformación se debe a la confrontación entre la iglesia, luego, el imperio romano que únicamente otorgaba a los particulares el valor de provincias, en contraposición también, con las grandes corporaciones que sostenían poderes independientes del Estado enfrente de él[3].

Juan Bodino, hace consistir el poder soberano en un número determinado de derechos particulares[4], los cuales no se consideran derivados de la esencia misma de la soberanía, porque no derivan con igual razón de un poder soberano, por lo que se sostiene que la equivalencia entre función del Estado y derecho de soberanía radica en el hecho de que el soberano ejercita un derecho, es decir, se justifica porque se trata de una función necesaria del Estado.

Thomas Hobbes en su obra elLeviathansostiene en la idea de soberanía un carácter de hecho, en un sentido absolutista, pues no persigue su contenido en lo exterior, sino que más bien lo busca en el fin mismo del Estado.

Desde su inicio, Hobbes precisa la existencia de un derecho de naturaleza, que se trata de la “libertad que cada hombre tiene de usar su propio poder como quiera, para la conservación de su propia naturaleza, es decir, de su propia vida”[5], indica que los hombres poseen actitudes y atributos innatos que le impiden convivir armónicamente fuera de la sociedad.

En su obra indica, que la autoridad se constituye por la utilidad que implica para el bien común, en relación a lo cual precisa que la naturaleza antisocial del hombre obliga a la autoridad a un régimen de fuerza en el que “el poder soberano debe ser tan grande como los hombres lo imaginen”, más aún que desde el punto de vista positivo del contenido del concepto de soberanía, se trata del derecho de legislar por ejemplo, el derecho sobre la guerra y la paz, el derecho de nombrar a los encargados de ciertos cargos, el derecho de justicia, e incluso el derecho a fijar impuestos.

Jean Jacques Rousseau, nos dice con su teoría del Contrato Social, cuya finalidad era querer moldear la vida del Estado según sus principios, apelando a la idea de la soberanía del pueblo.

Unknown.jpegEn este planteamiento, su autor parte de la idea y a contrario de Thomas Hobbes, considera que los atributos del hombre en estado natural consisten en la igualdad y la libertad[6]así como a la bondad, señala que aquí los hombres conviven pacífica y armónicamente.

El contrato social, busca que todos cedan sus derechos, en particular su libertad, para así garantizar a todos la igualdad, conteniendo cláusulas que se encuentran determinadas por la propia naturaleza del acto, y se reducen a que “cada uno pone en común su persona y todo su poder bajo la suprema dirección de la voluntad general, y cada miembro considerado como parte indivisible del todo”[7], de tal suerte que esos asociados toman colectivamente el nombre de pueblo, y en lo particular, como ciudadanos, como partícipes de la autoridad soberana, así como también de súbditos, por estar sometidos a las leyes del Estado.

Aquí el soberano señala Rousseau, se trata del pueblo, la totalidad de los señalados asociados, y éste posee los derechos suficientes, en particular la libertad e igualdad, para escoger la manera en que serán dirigidos, por lo que en el momento en que aquel intente cualquier acción en contra del soberano (pueblo), podrá entonces ser destituido y reemplazado.

 Roussea concibe al pueblo como legislador, al punto de que lo hace participar directamente en la formulación de la ley, es así porque afirma que dentro del Estado, cada individuo posee una parte igual e inalienable de soberanía, y que considerada en su totalidad, se recobra de nuevo bajo la protección del Estado.

Pero la suma de las ideas planteadas tanto de Hobbes como Rousseau, la doctrina de la soberanía, podría consistir en la justificación del Estado de afirmase a sí mismo[8], diferenciando la idea de Hobbes, en que el pueblo establece un soberano y le transfiere todo su poder, mientras que en para el segundo de los nombrados, el soberano se constituye en el pueblo como una comunidad política.

Pero es impórtate ver la concepción moderna, la soberanía es definida como la facultad suprema de organizarse y determinarse jurídicamente de manera autónoma, se considera pues, “que todo Estado debe poseer un poder soberano, una autoridad superior, inapelable y jerárquicamente establecida que no admite ningún otro poder individual o de grupos sociales o políticos”[9].

Y es aquí donde resulta oportuno precisar el surgimiento de la soberanía nacional, en contraposición con la soberanía popular, siendo de nuestro interés la última de las nombradas, pues es que la que acoge nuestro sistema y tiene sus bases en lo precisado por Rousseau, tal como ha quedado establecido en los párrafos precedentes, ya que desde la perspectiva de la señalada soberanía, cada individuo es al mismo tiempo, tanto súbdito, como portador de una parte de ese poder.

Es así como el Estado mexicano adopta como parte de su sistema el concepto de soberanía nacional como un derecho específico y una característica esencial, contemplado de esa forma en nuestra Constitución de la siguiente manera:

“Artículo 39. La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienablederecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.

Artículo 40.Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica y federal…

Artículo 41. El pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la Unión…

El anterior numeral 39, que forma parte de los artículos que se encuentran intactos desde la conformación de la Constitución del cinco de febrero de mil novecientos diecisiete, hace junto con los demás transcritos referencia a la soberanía como el hecho de que el Estado pueda determinar su forma de gobierno, por lo que en estricto sentido se trata del “poder político independiente, superior, de monopolio y de coacción, unitario, indivisible, inalienable e imprescriptible”[10]. En este punto, es importante destacar que aún cuando el texto literal de la Constitución precisa que se trata de una “soberanía nacional”, el hechos es que su origen desde 1857 no atribuye a la nación su origen sino al pueblo, porque es su esencia política, es el elemento vivo del estado, que decide cómo y por quién quiere ser gobernado.

images-1.jpegEntonces es importante destacar el carácter formal con el que cuenta la soberanía, pues significa la negación de toda limitación del Estado por cualquier otro poder, ya que ese poder no reconoce ningún otro superior a sí, ya que se trata de un poder supremo e independiente, ya sea en el ámbito interno o para con sus iguales, esto es, en el derecho internacional.

Se trata pues, de una característica esencial del poder del Estado, la cual consiste en dar órdenes definitivas, hacerse obedecer en el orden interno y de afirmar su independencia en relación con los demás Estados que forman parte de la comunidad internacional[11], siendo entonces el poder de mando en última instancia en una sociedad política.

Los antecedentes históricos del concepto de soberanía son de bastante amplitud, más aún cuando es tratada por diversos autores desde diferentes puntos de vista, que en mi percepción es bien fundamentada, lo cual hace mayormente la difícil tarea de elegir por alguna de las teorías que sostienen dicha figura.

Es de ese modo, que el contexto histórico, así como a la constante evolución de “la soberanía”, dan sustento a la expresión de poder que mediante ella se manifiesta, pues es por medio de ésta que nuestro Estado permanece como hoy lo conocemos.

BIBLIOGRAFÍA

GALINDO Camacho, Miguel, Teoría del Estado, 7a. ed., México, Porrúa, 2013.

HOBBES, Thomas, El Leviatán, México, Genika, 1994.

JELLINEK, Georg, Teoría General del Estado, trad. de Fernando de los Ríos, Buenos Aires, B de F Ltda., 2005.

LAVEAGA, Gerardo, Hombres de gobierno, México, Aguilar, 2008.

ROUSSEAU, Juan Jacobo, El contrato social, México, Ediciones leyenda, 2006.

[1]Galindo Camacho, Miguel, Teoría del Estado, 7a. ed., México, Porrúa, 2013, p.323.

[2]Idem.

[3]Jellinek, Georg, Teoría General del Estado, trad. de Fernando de los Ríos, Buenos Aires, B de F Ltda., 2005, p. 549.

[4]Ibidem, p. 573.

[5]Hobbes, Thomas, El Leviatán, México, Genika, 1994.

[6]Véase Rousseau, Juan Jacobo, El contrato social, México, Ediciones leyenda, 2006, p.17.

[7]Idem.

[8]Véase Jellinek, Georg, op. cit., nota 3,p. 577.

[9]Serra Rojas, Andrés, op. cit., nota 5,, p.406.

[10]Serra Rojas, Andrés, op. cit., nota 5, p.407.

[11]Véase Serra Rojas, Andrés, op. cit., nota 5, p.406.

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