El doble sentido de la “juridificación” constitucional: la jurisdicción constitucional y la cultura jurídica constitucional.

Por Lizbeth Azzarisha Aguilar Durán

El “neoconstitucionalismo” debe ser entendido como “superación” de la vieja idea de Unknown-2.jpegConstitución para sustituirla por otra que hace prevalecer el poder sobre el control. El “garantismo” es el segundo problema falso, ya que es un término que a veces se utiliza en sentido negativo concibiéndolo como exceso de trabas jurídicas, pero el verdadero problema, es la aplicación judicial de la Constitución, por eso, el constitucionalismo del presente ha llevado a la “positivización del iusnaturalismo”, en cuanto que ha integrado en la norma constitucional principios y valores que orientan axiológicamente el modo de ser del ordenamiento constitucional. Sin la justicia constitucional la Constitución no puede existir.

Para hablar del tema, debemos plantear algunas nociones previas, esto es, la idea de Constitución es mucho más antigua que su concepto, ya que desde la antigüedad, esto es el mundo griego y romano como normas superiores al derecho ordinario, resurge en la Edad Media como base de la llamada “Constitución estamental” y continúa en la Edad Moderna a través de la noción de lex fundamentalis.

Ya en la modernidad, tanto en Francia como en los Estados Unidos de América, que son los países donde nace el Estado constitucional, la vieja “idea” de Constitución no se convirtió en concepto de modo evolutivo.

La Constitución producto de la revolución francesa y de la independencia de las colonias inglesas norteamericanas, tendrá, pues, unas características formales y materiales. Desde el punto de vista formal se tratará de una “norma fundamental”, escrita y rígida; una “súper ley”, situada por encima del derecho ordinario. Desde el punto de vista material será una norma que habrá de tener un determinado contenido: la garantía de los derechos y el establecimiento de la división de poderes. Por lo tanto el único fin de la Constitución es, pues, la libertad (la libertad en igualdad); la división de poderes es sólo una “forma” de asegurarla.

 

Por un lado el constitucionalismo requiere, en primer lugar, de la existencia de unos instrumentos jurídicos que garanticen la aplicación de la Constitución; y éstos no son otros que los propios del control judicial, en segundo lugar, de una cultura constitucional y obliga a su perpetuación, pues la Constitución democrática descansa, más que ninguna otra, no sólo en las garantías políticas y jurídicas, sino, sobre todo, en las garantías sociales, esto es, en la aceptación popular de la Constitución.

Pero el constitucionalismo es también una actitud, un modo de hacer política que obliga a los hombres públicos a aceptar las reglas del juego, a conducir las contiendas políticas por los cauces de la Constitución, ya que no es sólo un modo de “hacerla”, sino, sobre todo, un modo de “concebirla”, su consolidación y desarrollo obligan a una “constitucionalización” también de la cultura jurídica, una cultura jurídica “legalista”, esto es que este más apegada a la interpretación de la ley que a la constitución.

Otra condición del constitucionalismo es, sin duda, la que se refiere a la capacidad evolutiva de las Constituciones, donde una cualidad importante del constitucionalismo reside en la capacidad que poseen los textos para adaptarse a circunstancias cambiantes, a través de la interpretación, sin transformar la redacción originaria. Los dos instrumentos valiosos que la política constitucional y la cultura jurídica constitucional aportan a este empeño son, sin duda alguna, el consenso y la interpretación, conocer y aplicar las técnicas, ciertamente complicadas, de la interpretación constitucional, como interpretación jurídica, y por ello objetiva, pero que goza de peculiaridades propias y que no se identifica exactamente con la interpretación legal, es también un requisito sustancial del “constitucionalismo” en cuanto que es requisito de “aplicabilidad” de la Constitución. En el lado positivo de esta generalizada aceptación del sentido de Constitución, como norma jurídica fundamental que, garantizando los derechos de los ciudadanos, organiza al Estado de tal forma que garantiza también la democracia.

 

Por otro lado la pretensión de “orientar” de una determinada manera el derecho, hace que las normas de la Constitución contengan no sólo reglas, sino también principios y valores, todas esas normas con la misma jerarquía y validez pero con diverso grado de eficacia. A este fenómeno se le ha designado, como “nuevo constitucionalismo” o “neoconstitucionalismo”.

Unknown.jpegY es aquí en donde la función de los jueces posee una dimensión “recreadora” de la Constitución al interpretarla, no pueden, en modo alguno, disponer libremente de ella. La Constitución será, lo que su intérprete diga que es, pero, al mismo tiempo, esa función interpretadora tiene límites que el juez constitucional no puede transgredir, porque es el supremo intérprete de la Constitución, es en este momento en donde nos preguntamos, ¿Quién es realmente quien debe hacer la interpretación política de la Constitución?, el legislador o el juez, a lo que yo haría mención de que todo depende de los casos, ya que, en los casos difíciles, hay que acudir, a la teoría general de la Constitución, donde se tienen categorías con las cuales ir evaluando y valorando el caso concreto, lo que nos lleva igualmente a la tarea complicada de valorar las normas y su contexto en ellas.

Y es de esta manera en donde entramos en un conflicto sobre la interpretación que deben realizar los jueces con respecto a los casos que resuelven, ya que si bien es cierto hoy en día el tema de los derechos humanos se ha llevado a un rango más allá de donde originalmente deberían estar, esto es, desde un punto de vista, los derechos humanos han provocado que se llegue a un gran egoísmo al individualizar por completo al ser humano, dando como resultado que este mismo se olvide que vive en sociedad, y que en varias ocasiones no solo se afecta a el mismo, sino también a terceras personas, pero volviendo al tema, el juez cada día se topa con mayores dificultades al resolver, ya que Unknown-1.jpegpor un lado debe respetar las normas que se encuentran en el orden normativo en el cual se desarrolla, como de igual manera debe apoyarse de diversos instrumentos, como principios, ponderación de valores, entre otros, a lo cual en ocasiones es difícil porque, si tiene un tema que le afecte a la sociedad y del mismo modo se piense se transgrede un derecho humano de una determinada persona, entonces ¿Cómo habrá de resolver el juez?.

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