El placer y el dolor

Por Josari Fernanda Mendoza Vázquez

En este ensayo me gustaría escribir acerca del utilitarismo aplicado en el ámbito jurídico, ésta corriente establece que   la única función del Estado consistía en incrementar el bienestar y reducir el sufrimiento pues si bien las leyes son un mal, son Unknown-1.jpegnecesarias para evitar males mayores

Es Jeremías Bentham quien plantea una teoría acerca del principio de utilidad, explica ésta parte sobre la conducta a través del placer y el dolor, éste principio se refiere a que nos va ayudar a aprobar o desaprobar toda acción sin dejar de ser nosotros el centro o punto de referencia; lo anterior derivado de que dicha decisión se toma a partir de la felicidad o el sufrimiento que nos produzca.

A través esta teoría también busca explicar la conducta del ser humano y el porqué obedece el derecho, pero más general, el porqué de su comportamiento, porque él cree que toda nuestra conducta gira en torno al placer que podamos obtener, o el dolor que podamos sentir.

Otro de sus objetivos es el de unificar el interés individual con el interés colectivo, “la mayor felicidad, para el mayor número”. Es así que su propuesta es la de una política en la que el fin sea la felicidad de los individuos en comunidad y no sólo en lo individual.

Para dicha propuesta, Bentham confía en las leyes, a través de ellas se buscará la promoción del bien, de llevar a cabo acciones guiadas por el mayor excedente del bien sobre el mal.

Por lo tanto, si el placer y el dolor son factores que determinan la conducta del hombre, ¿cómo deben aplicarse en la legislación para hacer efectivo dicho principio?

Bentham creía que una buena legislación, es la que busca y promueve como bien colectivo la felicidad, logrando así un buen gobierno.

Esta buena legislación estaría determinada por el contenido de sus leyes, para él no importaba mucho lo que el legislador hubiese querido decir o la intención que tuviera al crear tales leyes, sino las repercusiones que éstas pudieran causar en el mundo real a las personas, éstas deberían ser efectivas en el presente y no promesas a largo plazo.

Alejándose éstas leyes de calificativos, como pasaría en las normas morales, principios abstractos o el origen mismo de la norma, reduce su juicio a si estas leyes buscan la felicidad de los ciudadanos en colectivo o les evitan un mal, y si no es así estas no deberán existir.

Por lo tanto, su fundamento sigue siendo el ser humano y la experiencia del placer o dolor que éste tendrá como consecuencia de una ley.

El dolor y el placer son medibles a partir de los siguientes criterios:

La intensidad.

Esto se refiere a que cada persona puede cuantificar lo mucho o poco placer o dolor que está sintiendo algo con relación a otras experiencias que ha tenido con anterioridad.

La duración.

Esta dependerá de lo que sea objeto del placer o dolor, ya que siempre se preferirá una duración más prolongada para el placer que para el dolor.

La certeza o incerteza.

images-1.jpegEn esta forma para medir se refiere a la temporalidad ya que mientras más próximo se sienta un término mayor o menor será en nosotros el efecto del dolor o de placer.

La fecundidad.

De este punto se dice que son medibles el placer y el dolor en cuanto a que de la acción que los produce pueden derivar más acciones o cosas que los sigan produciendo o los prolonguen.

La pureza.

Este punto va de la plenitud del sentimiento, de lo absoluto que llega a ser como para modificar tus acciones, tu proceder.

La cercanía o lejanía.

Este se refiere a otro fenómeno relacionado con la temporalidad, siempre que se está esperando algún premio o un castigo, la felicidad y el dolor, respectivamente, van en aumento o detrimento.

La importancia de los elementos anteriores radica en que pueden ayudarnos a determinar conductas a partir de crear normas que tuvieran el poder de coacción a través justo del placer y el dolor.

La forma de crear una norma efectiva para efectos de prevenir por ejemplo un acto que pudiera generarle dolor al sujeto pasivo sería aproximando al dolor al sujeto activo. Mientras que, si se busca incentivar una conducta dirigida a generar el bien en el colectivo, se le aproximará al placer.

El contenido del sistema es la coacción, al maximizar el placer y disminuir el dolor, y así el buen ciudadano debía cumplir con esa tarea que a su vez mantendría el orden social.

Bentham también habla acerca de que el derecho se entiende a partir de que se asocia con un deber; a su vez este va asociado con un castigo para aquellos que no cumplan su tarea como buenos ciudadanos. Por esta razón, para Bentham, el castigo no sólo es completamente necesario, sino también justificado, ya que éste es el cual va a apercibir a los ciudadanos de no hacer cosas que produzcan dolor.

Lo anterior derivado de la idea de que en todas las sociedades hay alguien quien encuentra su placer individual en el producir un dolor a alguien más, y defenderse significaría también infringir dolor a dicha persona, para lo cual estará la norma sancionadora.

Él también considera que para determinar quién puede ser sujeto de derechos no se tiene que encaminar dicha decisión a si el sujeto es racional o no, si no a la capacidad que tenga para sentir placer o para sufrir; es el caso para él de los animales, quienes considera sujetos al sufrimiento y a quienes no se les ha reconocido por culpa de la “tiranía” del ser humano sobre otras especies.

Aunque lo anterior me guía a una duda que quizá para Bentham sería muy obvia, pero ¿Qué pasaba con las personas incapaces a causa de trastornos mentales u otra discapacidad que no les permitiera sentir o bien distinguir entre aquello que genera placer y lo malo o el dolor? ¿Merecerían un castigo si infringen alguna acción causante de dolor a algún otro individuo?

images.jpegIncluso en su propio supuesto acerca de reconocer derechos a los animales, ¿Cuál sería el proceder si aquellos pudieran causarle sufrimiento a otro igual o incluso a un individuo de la comunidad? Supongo que el castigo sería inminente pero no tendría el mismo sentido como el que lo tiene para un ser humano capaz que estuvo plenamente consciente que al momento de llevar a cabo dicha acción estaría violentando a otro.

Finalmente encuentro muchos elementos del utilitarismo de Bentham aplicables, o incluso aplicados, en muchos de nuestros regímenes gubernamentales en la actualidad y en la forma en que buscan controlar y orientar a los miembros de sus comunidades hacia un objetivo determinado a través del placer y el dolor aplicados en las disposiciones en sus legislaciones o prácticas consuetudinarias.

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